DECLARACION DE AMOR DE UN AUDITOR

¡ Hola ! gatita, hoy no te he traído un ramo de rosas, sino estas normas de auditoria que son hermosas, aprovechando la oportunidad y el alcance de nuestra conversación, no te parece que ya es hora de hacer un arqueo de nuestra relación?, porque he realizado un inventario de mis sentimientos, y de acuerdo al último de los pronunciamientos, me he percatado que mi amor para ti está disponible, ojalá que el tuyo esté realizable, pues en tus ojos veo que voy fijo por lo que ahora no habrá depreciación alguna que me quite el valor de presentarte mi Declaración Jurada, confesándote mi amor.


Haciendo un análisis financiero de mi vida, he tomado la decisión que todas mis utilidades retenidas, serán distribuidas entre tú y mis descendientes. En todo el período contable de mi existencia te he esperado, dándole continuidad, al afecto que te tengo. Me he propuesto hacerte mía, no importando el costo histórico original, ni la unidad monetaria; serás mi mas valioso negocio en marcha. Con la franqueza y toda la revelación suficiente, repito una y mil veces que te quiero, por lo que abro las hojas de mi libro diario, para que hagas un auditaje y confirmes que eres mi mayor anhelo.

Desde que te ví, mi vida quedó cuadrada, porque tu eres mi Balance perfecto, mi partida doble, no importa que no tengas buen flujo de efectivo o estés en saldo rojo, de igual forma yo te amaré y sabré hacer buen uso de tu debe y haber, escucha mi plegaria y dame el derecho de llave de tu corazón, yo quiero ser tu deudor eterno, el acreedor de tus besos y el proveedor de tus alegrías.

Dame pronto un sí, que lo nuestro sea un proceso continuo, evitemos hablar a medias y los datos incompletos; concentremos nuestro cariño en una cédula sumaria, hagamos el último ajuste a lo nuestro para llegar a la fusión y consolidación de nuestros cuerpos, unámonos cual matrices y subsidiarias, y que el fruto de esta operación contable, sea la apertura y el nacimiento de una nueva sociedad de responsabilidades ilimitada. Te aseguro que no existe riesgo ni fraude de mi parte, puedes estar segura que tus caricias no serán objeto de malversación, por lo económico-financiero no te preocupes, pongo ante ti mi caja chica, caja y bancos y, te aseguro que nuestro presupuesto familiar será razonable.

No soy celoso, por lo que no te pondré ningún control interno, para comprobarlo he aquí la evidencia suficiente y competente, y ahora que te he confesado mi amor, y antes que existan eventos subsecuentes, te pido que me des la confirmación de que me aceptas, que tu dictamen sea favorable, que no exista opinión adversa, mucho menos te abstengas de opinar. Dime pronto que sí, que contigo me quiero casar. Si es afirmativa tu contestación, firmemos los papeles de trabajo, y engrandezcamos nuestra profesión.

Juan Hurtado.

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