EKG-WiFi

De niño, Marlon Pérez soñaba con ser astronauta o fabricante de prótesis médicas. Para lograr cualquiera de sus dos aspiraciones, la Ingeniería Electrónica era casi obligatoria o, cuando menos, necesaria.

“Lo de ser astronauta lo dejé a media carrera, pues se necesita visión perfecta (20/20) y otras cualidades que yo no cumplía. La parte médica-electrónica era lo perfecto para mí”, expresó Pérez.
A sus 26 años, Pérez no solo está por graduarse de ingeniero electrónico por la Universidad de San Carlos de Guatemala (Usac), sino que ha logrado materializar uno de sus sueños, al que bautizó como electrocardiógrafo EKG-WIFI —tecnología de comunicación inálambrica—.
“La Ingeniería Biomédica siempre me apasionó”, afirmó; sin embargo, refirió que fue “el milagro” que salvó a su padre de la muerte lo que lo catapultó a avanzar a pasos agigantados.
En el 2007, su padre fue sometido a una cirugía de bypass a corazón abierto, en la Unidad de Cirugía Cardiovascular de Guatemala (Unicar), de la cual salió avante.
Mientras visitó a su padre cuando estuvo en observación, Pérez se dio cuenta de lo que viven los pacientes con problemas del corazón. “Pensé que si quería cumplir mi sueño haría algo que ayudara a salvar más vidas como la de mi padre”, expuso.

Sueño materializado
Debido a la tecnología existente en la actualidad en materia de cardiología, el monitoreo de pacientes siempre requiere de largos períodos de tiempo y reposo.
Sin embargo, con el auge de la tecnología inalámbrica en los últimos años, asociada en una gama de aplicaciones de uso específico y común, Pérez pensó en adaptarla a esta rama de la medicina.
Después de haber cerrado la carrera universitaria, en el 2008, buscó la asesoría de Marie André Destarac, coordinadora de Proyectos de Aplicaciones Médicas en la Universidad del Valle de Guatemala (UVG).
Una alianza estratégica permitió que Pérez utilizara el laboratorio de la UVG para desarrollar su invento.
“El objetivo es brindarle comodidad al paciente y centralizar la lectura de información en un área de enfermería en tiempo real y en alta resolución, con lo que una persona en observación puede movilizarse mientras es monitoreada”, explicó Destarac.

Lo novedoso
El dispositivo EKG-WIFI funciona con baterías recargables de nueve voltios. El paciente lo porta en una cápsula, a cinco centímetros del cuerpo. Los componentes no tienen plomo ni son tóxicos y reciclables al máximo.
El sistema está dotado de un router amplificado con radiación de señal wifi en un área de 32 por 13 metros, equivalentes a 16 cuartos para 32 pacientes —un router normal sólo abarca dos cuartos—.
Las señales vitales de los pacientes se procesan en ordenadores. Cada uno puede leer la señal de hasta 256 dispositivos —uno ordenador estándar sólo lee hasta 10 equipos—.
En internet se pueden cotizar dispositivos similares al EKG-WIFI a un costo no menor de US$10 mil. “Es un donativo que le hago a Unicar por salvar a mi padre; a la vez un agradecimiento al pueblo de Guatemala, ya que por mis estudios en la Usac pagaba Q100 al año”, manifestó Pérez.
Fernando Cardona, jefe del área de informática de Unicar, dijo no se hizo ninguna inversión para instalar el sistema que le da soporte al EKG-WIFI, y calificó de invaluable el aporte de Pérez.

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