La implantación de anticonceptivo en las primeras etapas del puerperio no afecta a los resultados en la lactancia natural



Según una nueva investigación, un implante de anticonceptivo que contiene etonogestrel (Implanon, Schering-Plough) colocado uno a tres días después del parto no mostró ningún efecto sobre los resultados en la lactancia natural en comparación con la inserción normal a las cuatro a ocho semanas después del parto.

El Dr. Shawn E. Gurtcheff, de la University of Utah en Salt Lake City, y sus colaboradores comunicaron los hallazgos de su estudio aleatorizado de no inferioridad en un número reciente de Obstetrics and Gynecology.
Según los investigadores, el iniciar anticonceptivos que contienen progestágeno antes de las cuatro semanas después del parto no se ha estudiado bien en mujeres con lactancia natural. Las inquietudes teóricas de «retraso del tiempo para la lactogénesis (definido como el periodo entre el parto y el inicio de la etapa II de la lactogénesis) y un efecto sobre la cantidad o composición de la leche materna han generado controversia en la lactancia natural».
Para valorar más el efecto de la implantación de un anticonceptivo en una etapa temprana, los investigadores distribuyeron de manera aleatoria a 69 pacientes para que recibieran el implante en una etapa temprana, a uno a tres días después del parto, o en el lapso habitual, a las cuatro a ocho semanas después del parto. Este implante consta de un anticonceptivo implantable subdérmico de una sola varilla que libera el progestágeno etonogestrel (3-ceto-desogestrel).
Los investigadores observaron que la implantación temprana no era inferior a los métodos de implantación habitual con respecto a la etapa II de la lactogénesis, la insuficiencia de la lactación y el crematocrito (contenido de materia grasa de la leche).
De las participantes en el estudio, 10% comunicaron hemorragia intensa o frecuente y en una paciente se retiró el implante por este motivo. Se retiró a las cuatro semanas un dispositivo insertado en la etapa temprana debido a dolor del brazo y se retiró otro en el grupo con implantación habitual a los seis meses por hemorragia.
Los investigadores informan que a los tres meses las mujeres asignadas de manera aleatoria a la inserción temprana tuvieron más posibilidades de estar utilizando anticoncepción que las que recibieron la implantación en el lapso habitual (100% frente a 87%; p < 0,04).
«Observamos que la colocación del implante de anticonceptivo en las primeras etapas del periodo puerperal antes del alta hospitalaria no afectó de manera adversa la capacidad de una mujer para amamantar a su recién nacido», terminan diciendo los investigadores.
Las limitaciones del estudio comprenden la falta de enmascaramiento, para lo cual habría sido necesario implantar un placebo; el permitir la implantación temprana hasta los tres días después del parto, lo cual puede ser problemático en relación con el inicio de la lactogénesis; la imposibilidad de generalizar los resultados; y el empleo de una población que tuvo su parto a término con escasas complicaciones.
Los investigadores observan que un tercio de las mujeres distribuidas de manera aleatoria a la inserción habitual no recibieron sus implantes en comparación con sólo un 3% de las que fueron asignadas de manera aleatoria a la inserción temprana, pese a las condiciones del estudio clínico que comprendían recordatorios y seguimiento para las participantes. «Esto resalta la necesidad de proporcionar anticoncepción antes del alta hospitalaria, sobre todo en las mujeres con un posible alto riesgo de no anticoncepción y de intervalos breves entre las gestaciones».
El estudio fue financiado por el Departamento de Obstetricia y Ginecología, División de Endocrinología de la Reproducción y de Esterilidad, Universidad de Utah. Los anticonceptivos fueron obsequiados por un donador no revelado. Los autores han declarado no tener conflicto de interés económico pertinente.
Referencias
Obstet Gynecol. 2011;117:1114-1121




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