Correlación entre entrenamiento físico y obesidad en niños de 6 a 14 años


Los autores encontraron una correlación negativa entre las variables estudiadas, esto significa que a mayor grado de aptitud física menores niveles de adiposidad corporal



Introducción:
La prevalencia de obesidad ha sufrido un dramático aumento en los últimos años en todo el mundo. Si bien la prevalencia de esta patología varía entre grupos étnicos y de género, numerosos trabajos han mostrado el aumento de la obesidad en niños. Las estimaciones muestran que en países en vías de desarrollo uno de cada cuatro niños de 6 a 14 años presenta sobrepeso. No queda claro si factores culturales, genéticos, ambientales o de estilos de vida podrían explicar tales variaciones o fluctuaciones en los niveles de prevalencia de esta patología.

La falta de actividad física frecuente y el consumo excesivo de calorías son las principales razones sugeridas para explicar el aumento de la obesidad en los últimos 20 años. La falta de entrenamiento físico, fundamentalmente relacionado con la falta de ejercicio aeróbico, contribuye directamente al desarrollo de obesidad, diabetes tipo 2, hipercolesterolemia, síndrome metabólico, y enfermedad cardiovascular. 

Varios estudios han demostrado que los pacientes con sobrepeso presentan peores resultados en las pruebas de aptitud física cardiorrespiratoria en comparación con pacientes sin obesidad ni sobrepeso. 

El presente trabajo fue realizado para investigar la prevalencia de sobrepeso y obesidad en niños en edad escolar de Serbia y Montenegro y determinar la relación entre actividad física e indicadores de grasa corporal en niños de 6 a 14 años.



Material y método
Población:
La evaluación se realizó de Septiembre de 2007 a Mayo de 2008. Fueron evaluados 1121 niños sanos del programa de escuela primaria elemental. Estudio de corte transversal, se utilizó un muestreo aleatorio estratificado. 

Fueron invitados a participar los directores de escuelas, posteriormente se informó a los maestros y a los padres. 

Aquellos niños con algún tipo de problema físico fueron excluidos. Todos los participantes se encontraban en buen estado de salud, libre de trastornos músculo-esqueléticos, metabólicos y de enfermedades cardiacas.



Diseño:
Cada niño se sometió a una sesión de pruebas de un día. Durante esta sesión se llevaron a cabo la evaluación antropométrica y el examen de aptitud física. Todas las mediciones antropométricas fueron realizadas entre la hora 9 y 11am, después de un ayuno nocturno de 10 a 12 horas. El IMC fue calculado como peso (medido en kilogramos) / altura2 (medida en metros). Los niños fueron considerados con sobrepeso u obesidad según la edad, con respecto a estándares de referencia específicos.

La circunferencia de la cintura se midió utilizando una cinta antropométrica de Gulick, a nivel del punto más estrecho entre las últimas costillas y la cresta ilíaca. El espesor del pliegue cutáneo se tomó en seis sitios mediante un calibre de Harpenden. Los pliegues fueron tomados en bíceps, tríceps, pliegue suprailíaco, subescapular, abdominal, y pantorrilla. Se utilizó el promedio de 3 mediciones en todos los casos. 

El porcentaje de grasa corporal se determinó de acuerdo con la edad y el género usando las siguientes ecuaciones: 

- Niñas, el porcentaje de grasa corporal = 0,610 x (pliegue del tríceps
[Mm] + pliegue en pantorrilla [mm]) + 5,1

- Niños, el porcentaje de grasa corporal = 0,735 x (pliegue del tríceps [mm] + pliegue en pantorrilla [Mm]) +1,0

El nivel de aptitud física se determinó mediante la prueba de resistencia cardiorrespiratoria o test de Léger, prueba en multietapas de 20 metros en carrera (maximal multistage 20-m shuttle-run test). Esta prueba consiste en correr ida y vuelta de un punto a otro, separados por 20 metros, cambiando el curso y la velocidad mediante una señal sonora que indica el cambio y el aumento de la velocidad. La velocidad de carrera se inicia en 8,5 km / h y se incrementa en 0,5 km / h cada minuto. Cuando la persona no puede continuar el ritmo se para la prueba, indicando el nivel de resistencia cardiorrespiratoria, siendo este un indicador aceptado del consumo máximo de oxígeno (VO2 máx).



Análisis estadístico
Se procedió a la descripción de las variables estudiadas. Para la comparación de variables continuas se utilizó la prueba de t, y para variables categóricas la prueba de chi-cuadrado. En todos los casos se tomó un valor de p <0,05 como significativo. 

La correlación entre grasa corporal, IMC y circunferencia de la cintura con el VO2 máx se examinó mediante el coeficiente de correlación de Pearson. 

Los datos fueron analizados utilizando el programa SPSS, (versión 14.0) (SPSS Inc., EE.UU.).

Reparos éticos
Todos los participantes y los padres estaban informados sobre la naturaleza y las exigencias del estudio. Todos los sujetos y los padres dieron su consentimiento informado libre y voluntario para participar. El estudio contó con la aprobación de la Comisión Asesora de Ética de la Universidad de acuerdo con la Declaración de Helsinki.



Resultados
La prevalencia de sobrepeso fue de 32%, sin diferencias entre varones (32,2%) y mujeres (31,5%). Se encontraron diferencias según el género en relación a la prevalencia de obesidad 6,2% en niños vs. 8,2% en niñas (p<0,05). 

En comparación con las niñas, los varones presentaron valores significativamente menores de grasa corporal, IMC, circunferencia de cintura, y menor sumatoria de los pliegues cutáneos (p <0,05). 

Por otra parte, los varones alcanzaron un mejor rendimiento en la prueba de resistencia cardiorrespiratoria y por lo tanto, tuvieron mayor VO2 máx (p <0,05). 

La correlación grasa corporal / VO2 máx fue de (r = -0,76, p <0,05). También se observó una correlación inversa entre circunferencia de la cintura / VO2 máx (r = -0,43, p <0,05), mientras que no se observó correlación significativa entre IMC / VO2 máx (r = -0,09, p> 0,05).



Discusión 
Los datos del presente estudio muestran una fuerte correlación negativa existente entre entrenamiento aeróbico y la grasa corporal en niños de 6-14 años. También se observó una alta prevalencia de sobrepeso y obesidad. La prevalencia de sobrepeso fue similar en niños y niñas. Además, las niñas presentaron un entrenamiento cardiorrespiratorio inferior en comparación con los varones. 

La prevalencia de obesidad observada fue similar a otros estudios publicados, 7,5% en Bélgica, 5,8% en España y  6& en Qatar. 

De igual modo que estudios previos, no se observaron diferencias en sobrepeso entre varones y mujeres. Sin embargo, la niñas tienden a tener una mayor prevalencia de obesidad (8,2% vs. 6,8% respectivamente). Esta diferencia podría estar relacionada con las diferencias en el momento del desarrollo puberal, conductas alimentarias y/o factores ambientales.  

El VO2 máx promedio de los niños evaluados fue 32,9ml/kg/min, menor que lo observado en estudios anteriores 34 -58ml/kg/min para niños entre 8 y12 años.

Por otra parte, en el presente estudio se encontró una diferencia entre varones y mujeres (34,1 ± 12,4 vs 30,4 ± 9,6 para niños y niñas, respectivamente). La diferencia es una consecuencia de una composición corporal y en el nivel de actividad física diferente. Naturalmente la capacidad aeróbica siempre es mayor en varones, aumentando esta diferencia con la pubertad. 

La actividad física regular juega un rol importante en el mantenimiento del peso y composición corporal, y en la regulación del metabolismo de los tejidos muscular y adiposo. La evaluación precisa de la actividad física habitual es crítica para estudios descriptivos y para el diseño y medición de intervenciones destinadas a modificar la composición corporal y promoción de hábitos saludables. Sin embargo, dado que la actividad física constituye un complejo multidimensional, la medición exacta de la misma continua siendo un desafío. 

Con el objeto de medir el nivel de entrenamiento físico han sido utilizados auto-cuestionarios (cuestionarios auto-aministrados), medidas fisiológicas como el VO2máximo, monitoreo de ritmo cardiaco y evaluación con acelerómetros o contadores de pasos (step counter). Probablemente, las medidas fisiológicas constituyan una forma más objetiva de evaluación en comparación con la utilización de cuestionarios autoadministrados. 

En estudios previos se ha reportado que los niños con obesidad y sobrepeso tienen un entrenamiento físico (resistencia cardiorrespiratoria) en comparación con los chicos con peso normal. Sin embargo, los estudios destinados a buscar una asociación entre entrenamiento físico y datos referentes a la composición corporal no son concluyentes. Según los autores, los resultados del presente estudio muestran una fuerte correlación inversa (r = -0,76) entre entrenamiento aeróbico y porcentaje de grasa corporal. Dado que este estudio fue de corte transversal no se puede sacar conclusiones garantizadas en cuanto a causa efecto. Sin embargo, parecería ser que el ideal para modificar la adiposidad en niños debería comenzar con el aumento de la actividad y entrenamiento físico.  

Además, los niños que mejoran su entrenamiento cardiorrespiratoria durante infancia tienen menos adiposidad general y abdominal que sus contrapartes en la adolescencia y la edad adulta. 

Según los autores, los resultados sugieren que la resistencia cardiorrespiratoria como indicador de actividad física estaría asociada al nivel de adiposidad en niños. Teniendo en cuenta que la educación física escolar es la única forma de actividad física regular en muchos niños, sería apropiado pensar en la mejoría de la clase de educación física. En este sentido, el objetivo principal debería estar enfocado en que los niños mejoren progresivamente su actividad física, en contrate con la planificación curricular actual orientada al desarrollo de habilidades en distintos movimientos. Además, se ha demostrado que la educación física escolar pude tener un rol importante en promover la actividad física extra-curricular. Actualmente las guías para actividad física en jóvenes recomiendan actividades físicas moderadas a vigorosas durante al menos 60 minutos por día para promover un control de peso saludable.



Limitaciones
Según los autores, en el presente estudio no se pudo entender con precisión la relación entre actividad física y la composición corporal en niños. A pesar del valor de la prueba de resistencia como medición indirecta de la actividad física en niños, ha sido notada la necesidad de medidas mas precisas para determinar si realmente existe asociación entre el nivel de actividad física, el estado aeróbico y obesidad. Por otra parte, el análisis hubiera mejorado al ajustar según el desarrollo puberal. 

Según los autores, la utilización del IMC es un indicador débil para medir la grasa corporal, y en consecuencia obesidad. Se debería utilizar una combinación de IMC con grasa corporal y nivel de actividad física para establecer una definición adecuada para niños con sobrepeso y obesidad. 


Conclusiones
Los resultados del presente estudio muestran una correlación inversa entre la cantidad de grasa corporal, la circunferencia abdominal y la capacidad aeróbica. Los niños con mejor capacidad cardiorrespiratoria en la infancia tendrían menor adiposidad general y abdominal.


Comentario 
En el último tiempo se han publicados varios trabajos sobre obesidad en niños, producto del problema emergente. En este sentido, en el presente trabajo los autores agregan el concepto de aptitud física o nivel de entrenamiento (“fitness””). Si bien uno podría considerar o esperar una correlación positiva entre peso o IMC y nivel de aptitud física (que no fue el objetivo propuesto por los autores).


Para este trabajo, el objetivo fue medir la incidencia de obesidad y sobrepeso, y observar si existía correlación entre el nivel de entrenamiento físico y la presencia de indicadores de adiposidad corporal. Los autores encontraron una correlación negativa entre las variables estudiadas, esto significa que a mayor grado de aptitud física menores niveles de adiposidad corporal.
Nuevamente se enfatiza sobre los hábitos de vida saludable y la practica deportiva frecuente. 



Dres. Ostojic SM, Stojanovic MD, Stojanovic V, Maric J, Njaradi N.
J Health Popul Nutr. 2011 Feb;29(1):53-60.




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