Herpes zóster



El herpes zóster es causado por la reacción a una infección primaria por el virus varicela zóster. Después de una infección primaria, el virus permanece inactivo en la raíz dorsal o en el ganglio de un nervio craneano. Su reactivación causa dolor típico con distribución en dermatomas y erupción vesicular.
Figura 1
Erupción vesicular causada por herpes zóster
La varicela zóster (comúnmente conocida como varicela) y el herpes zóster (comúnmente conocido como culebrilla) son causados por el mismo virus del herpes.
La varicela aparece con la infección inicial y ocasiona una erupción generalizada, mientras que el herpes zoster ocurre después de la reactivación, años después, y los síntomas generalmente se localizan en un dermatoma específico.

¿Quién está en riesgo?
En EE. UU. más del 90% de los adultos evidencia serológica de infección primaria por el virus varicela zóster y, por lo tanto, están en riesgo de reactivación.
El riesgo de herpes zóster aumenta con la edad y con cualquier condición o tratamiento que causen inmunosupresión.
El herpes zóster no es estacional
Las mujeres tienen un riesgo mayor que los hombres, mientras que un estudio sugiere que las personas de raza negra tienen menos probabilidad de desarrollar herpes zóster que otras etnias. Los principales factores de riesgo para desarrollar herpes zóster se enumeran en el siguiente cuadro.

Factores de riesgo
Firmes 
Mayor de 50 años.
VIH: la incidencia de herpes zóster es hasta 15 veces mayor en las personas infectadas con el VIH que en los no infectados.
Otra inmunosupresión: por ej., uso crónico de corticosteroides, enfermedades malignas linfoproliferativas o quimioterapia.
Débil
Género: los estudios sugieren que las mujeres tienen mayor riesgo de desarrollar herpes zóster que los hombres.
Origen étnico blanco: un estudio sugiere que las personas de raza negra son sustancialmente menos propensos que los de raza blanca a desarrollar herpes zóster.
 
No está claro si la mayor exposición a los niños brinda alguna protección. En EE. UU. estudios recientes mostraron un aumento de la incidencia del herpes zóster, tanto antes como después del programa de vacunación (varicela).
La incidencia también  aumentó en Canadá, Reino Unido y Japón, donde no existen programas de vacunación contra la varicela.
 
¿Cómo se presenta típicamente el herpes zóster?
El herpes zóster se caracteriza por un período prodrómico con dolor ardiente durante 2-3 días, seguido de una erupción vesicular que sigue la distribución del dermatoma del ganglio infectado. En las personas inmunocompetentes, la infección suele afectar a un solo dermatoma.
Los dermatomas más afectados son T1 a L2
En general, se ven afectadas las neuronas sensitivas, pero el 5 al 15% de los pacientes tienen afectada la neurona motora. El dolor suele durar de 2-3 días (hasta más de 1 semana) antes de la aparición de una erupción.
El dolor puede ser constante o intermitente, de carácter quemante, punzante o palpitante. Puede ser lo suficientemente intenso como para interferir con el sueño y la calidad de vida. El dolor post-herpético persistente es una complicación común de la enfermedad.
La erupción es inicialmente eritematosa, con una base macular, seguida rápidamente por la aparición de vesículas en 1-2 días Las lesiones tienden a agruparse a lo largo de las ramas del nervio sensitivo cutáneo.
El sello distintivo de una erupción por herpes zóster es que no cruza la línea media, como pueden hacerlo otras erupciones. La distribución dermatómica es específica del herpes zóster.
La formación de pústulas en las vesículas comienza a la semana del inicio de la erupción, seguida de 3-5 días de ulceración y costras.
Figura  2